Un experimento infantil que expone un riesgo real
Lo que empezó como un juego de fin de semana terminó en una lección sobre los riesgos legales de la inteligencia artificial generativa. El hijo de seis años de un abogado de propiedad intelectual (IP) utilizó Google AI Studio para crear un prototipo de sitio —bautizado por él como “Bedtime Story Weaver”— capaz de escribir cuentos y generar imágenes. En minutos, la herramienta produjo relatos con personajes protegidos por derechos de autor, como Sonic the Hedgehog y Mario, sin autorización, evidenciando lo trivial que puede ser incurrir en infracción de copyright con IA.
Cómo surgió el generador y qué llegó a producir
Con prompts básicos —como edad objetivo, tema, personajes, moraleja u objetivo de aprendizaje, duración y tono— el niño obtuvo narraciones y una imagen adjunta. El primer resultado fue un cuento clásico de dragones y caballeros. Enseguida, pidió una historia donde Sonic y Mario emprendieran una aventura; la IA de Google Studio generó un relato centrado en su búsqueda de monedas, utilizando personajes con IP registrada sin permiso.
La reacción del experto en IP
El abogado, identificado como Menkes, se mostró sorprendido por la facilidad del proceso: “Mi dulce hijo creó algo que he pasado años intentando evitar que otros hagan”, declaró. Para Menkes, el episodio ilustra un desajuste entre la velocidad de adopción de modelos generativos (LLM) y la preparación de muchos equipos legales y de compliance para gestionar riesgos de derechos de autor en entornos de software y datos impulsados por IA.
Contexto: el auge de la IA generativa y la presión sobre el copyright
La industria ya vive una carrera armamentista legal. Debates recientes han apuntado a herramientas como Sora (OpenAI), que abren posibilidades de monetización de IP, y a iniciativas que entrenan modelos con contenidos protegidos por derechos. La combinación de accesibilidad, automatización en la nube y escalabilidad de los sistemas generativos multiplica la probabilidad de usos no autorizados y complica la trazabilidad de contenidos, un reto para titulares de derechos, plataformas y desarrolladores de software.
Qué pueden hacer los titulares de derechos ahora
Menkes propone pasar de la reacción caso a caso a una estrategia proactiva de gobernanza de IA y protección de activos intangibles:
- Actualizar los métodos de monitoreo de la web para detectar usos no autorizados a escala y con mayor velocidad.
- Establecer un plan de triage para priorizar y actuar rápidamente frente a infracciones, con flujos de retirada (takedown) y escalado claros.
- Probar internamente cada nueva herramienta de IA utilizada en la organización para verificar si incorpora salvaguardas y filtros contra la generación de contenido no autorizado.
La posición de Google
Consultado sobre la facilidad con la que AI Studio puede producir contenido potencialmente infractor, Google no respondió a las solicitudes de comentario al cierre de este artículo.
Regulación y futuro: más velocidad, más responsabilidad
La ley de propiedad intelectual deberá evolucionar para enfrentar el volumen y la velocidad con que la IA difunde contenido. Es probable que los procedimientos de retirada necesiten refinamiento y que los reguladores evalúen asignar mayores responsabilidades a los desarrolladores de IA y a los proveedores de plataformas. Para los equipos de tecnología, ciberseguridad y legal, el caso subraya la urgencia de implementar marcos de gobernanza de IA, evaluar riesgos en datos y modelos, y alinear innovación con cumplimiento normativo para proteger tanto a usuarios como a titulares de derechos.



