La Comisión Europea abrió una investigación antimonopolio a Meta por los recientes cambios en las reglas de WhatsApp que restringen el uso de la plataforma por parte de proveedores de inteligencia artificial (IA) como OpenAI y Microsoft. El caso puede redefinir cómo se integran chatbots y asistentes de IA generativa en una de las mayores plataformas de mensajería del mundo.
Qué cambia en la política de WhatsApp Business
La actualización de políticas de WhatsApp, anunciada en octubre de 2025, prohíbe a los proveedores de IA usar la WhatsApp Business Solution (y su Business API) para convertir a WhatsApp en la funcionalidad principal de sus servicios. Se permite la automatización de atención al cliente cuando la IA sea incidental o accesoria, pero no cuando constituya la actividad principal del servicio.
En la práctica, el cambio limita la operación de chatbots conversacionales y asistentes basados en modelos de lenguaje (LLM) dentro de WhatsApp si su propuesta de valor depende principalmente de la interacción en la plataforma. La medida apunta a controlar casos de uso intensivos en la API y a reducir cargas operativas sobre la infraestructura.
Calendario de aplicación y salidas de proveedores
La nueva política entrará en vigor para los proveedores de IA ya presentes en la plataforma a partir del 15 de enero de 2026. Como consecuencia, en octubre de 2025 OpenAI redirigió a sus usuarios a la app de ChatGPT, y en noviembre Microsoft siguió una estrategia similar con Copilot.
Microsoft señaló que Copilot en WhatsApp ayudó a millones de usuarios a interactuar con su asistente de IA en un entorno familiar, pero consideró necesaria la migración por el cambio de política.
La preocupación de Bruselas: acceso y competencia
Según la Comisión, la política de WhatsApp podría bloquear a rivales de IA para llegar a sus clientes a través de la plataforma, mientras que la solución propia de Meta, Meta AI, seguiría accesible. La investigación se centra en si las reglas crean una ventaja indebida en un mercado emergente y altamente competitivo, afectando la competencia en software conversacional, automatización y servicios cloud.
La respuesta de Meta/WhatsApp
Un portavoz de WhatsApp afirmó a The Register que las acusaciones son infundadas. Aseguró que los sistemas de la empresa no están diseñados para soportar la carga de chatbots a gran escala a través de la Business API y que, pese a las restricciones, existe suficiente competencia en el espacio de IA. El argumento apunta a límites de escalabilidad, seguridad y moderación de contenidos, así como a la gobernanza de datos en la plataforma.
Impacto en el ecosistema de IA y mensajería
El caso pone el foco en la relación entre plataformas de mensajería, integraciones vía API y servicios de IA generativa. Para los proveedores, perder acceso directo a la base de usuarios de WhatsApp puede elevar costes de adquisición y obligar a migrar a apps propias o a otros canales. Para los usuarios empresariales, la restricción redefine el alcance de la automatización en atención al cliente, CRM y soporte, con implicaciones en experiencia de usuario, cumplimiento y ciberseguridad.
Próximos pasos
La investigación de la Comisión evaluará si las nuevas reglas de WhatsApp distorsionan la competencia al favorecer servicios internos sobre los de terceros. Con la entrada en vigor prevista para el 15 de enero de 2026, el sector seguirá de cerca la resolución de Bruselas y los posibles ajustes en las políticas de integración de IA en plataformas de mensajería.



