AI agents con acceso privilegiado: PANW alerta del mayor riesgo interno en 2026
Los AI agents con acceso privilegiado se perfilan como “la nueva amenaza interna” para las empresas en 2026, según Wendi Whitmore, Chief Security Intel Officer de Palo Alto Networks (PANW). El motivo: el despliegue acelerado de agentes autónomos para automatizar tareas críticas está aumentando la superficie de ataque y elevando el riesgo de que un adversario convierta a esos agentes en operadores internos silenciosos mediante técnicas como prompt injection o abuso de herramientas.
Whitmore sitúa el problema en un contexto de presión empresarial: los equipos de seguridad y los CISOs deben evaluar, comprar y habilitar nuevas capacidades de IA con velocidad, a menudo antes de que existan controles maduros equivalentes a los que se aplican a identidades humanas. En paralelo, Gartner estima que el 40% de las aplicaciones empresariales integrarán agentes de IA específicos por tarea a finales de 2026, frente a menos del 5% en 2025, lo que acelera de forma abrupta su adopción y, con ello, los riesgos operativos y de seguridad.
Por qué los AI agents con acceso privilegiado cambian el modelo de “insider threat”
El argumento central es que los AI agents con acceso privilegiado pueden operar con permisos amplios sobre datos y sistemas sensibles, encadenando acciones en diferentes herramientas y aplicaciones sin visibilidad suficiente de los equipos defensores. A diferencia de un usuario humano, un agente puede ejecutar tareas a gran velocidad y de forma continua, con un rastro de decisiones difícil de auditar si no se instrumenta correctamente la capa de identidad, autorización, telemetría y control.
Whitmore describe un “superuser problem”: cuando un agente recibe más privilegios de los necesarios, se convierte en un “superusuario” capaz de unir accesos a múltiples recursos y ejecutar flujos completos (lectura, aprobación, modificación y exfiltración) con poca fricción. En términos de gobierno de acceso, el riesgo no es solo el permiso aislado, sino la composición de permisos y herramientas, que puede habilitar cadenas de ataque completas.
Agentes “doppelganger” en procesos de alto impacto
En su visión de predicciones, Whitmore plantea un segundo vector: el “doppelganger”, agentes configurados para actuar en nombre de ejecutivos (por ejemplo, para aprobar transacciones, revisar contratos o realizar validaciones en procesos que tradicionalmente requerían intervención del C-level). Este enfoque busca eficiencia, pero introduce un punto de fallo crítico: si el agente es manipulado, puede autorizar acciones no deseadas como transferencias o aprobaciones contractuales bajo identidad delegada.
Prompt injection y “tool misuse”: el atajo hacia un insider autónomo
Palo Alto Networks alerta de que, con un único prompt injection bien diseñado o explotando una vulnerabilidad de “tool misuse”, un atacante podría obtener “un insider autónomo” capaz de ejecutar acciones de alto impacto como borrar copias de seguridad, iniciar movimientos laterales o exfiltrar bases completas de clientes. La preocupación se amplifica porque la industria ha demostrado repetidamente que el prompt injection sigue siendo un problema persistente y difícil de erradicar a corto plazo, especialmente cuando los modelos están conectados a herramientas con capacidades reales (correo, almacenamiento, CRM, finanzas, repositorios de código, sistemas internos).
Whitmore sostiene que el desarrollo de modelos y la innovación en productos de IA está avanzando más rápido que la incorporación de seguridad “by design”, dejando a muchas organizaciones “por delante de sus esquís”: implementando capacidades agentic antes de contar con marcos estables de control, validación y monitorización equivalentes a los de entornos tradicionales.
El SOC se automatiza, pero el riesgo sube con el acceso privilegiado
En el plano defensivo, Whitmore reconoce el valor de la IA agentic para reducir carga operativa: automatizar análisis de logs, acelerar el alert triage, corregir código defectuoso y bloquear amenazas con mayor rapidez. También describe un caso interno donde un analista del SOC construyó un programa basado en IA para indexar amenazas públicas contra datos privados de inteligencia de amenazas de la compañía y evaluar resiliencia, ayudando a priorizar políticas y fuentes de datos para los siguientes meses.
La evolución natural, según Whitmore, es que el SOC clasifique alertas en categorías como “accionable”, “auto-close” o “auto-remediate”, avanzando de casos de uso simples a otros más complejos a medida que crece la confianza. Sin embargo, ese salto aumenta el valor de los agentes como objetivo: cuanto más remedian y más privilegios acumulan, más atractivos se vuelven para atacantes.
Cómo los atacantes están reorientando su foco hacia los LLM internos
En observaciones de incident response, Whitmore señala un cambio táctico: en vez de perseguir siempre el patrón clásico de moverse a un domain controller y volcar credenciales de Active Directory, algunos intrusos estarían yendo “directo al LLM interno” para consultarlo y hacer que el modelo trabaje en su favor dentro del entorno comprometido. El efecto es un acelerador operacional: el atacante usa la IA como fuerza multiplicadora para explorar, resumir, correlacionar y ejecutar acciones mediante herramientas conectadas.
También menciona el caso documentado por Anthropic sobre intrusiones atribuidas a ciberespías chinos que habrían usado Claude Code para automatizar tareas de recolección de inteligencia en ataques reales. En este marco, Whitmore no anticipa una oleada de ataques completamente autónomos inmediatos, pero sí una consolidación de la IA como multiplicador que permite a equipos pequeños operar con capacidades cercanas a “grandes ejércitos”.
IA y cloud: paralelismos con los errores de despliegue
La comparación que propone Whitmore es directa: la ola agentic se parece a la migración a cloud de hace dos décadas, donde muchos incidentes graves no se debieron al cloud en sí, sino a despliegues inseguros y configuraciones erróneas. Con la IA ocurre algo similar: el riesgo se dispara cuando se despliegan agentes sin controles estrictos de identidad, autorización y visibilidad.
Desde la perspectiva de gobierno corporativo, el foco vuelve a lo básico: identidades de IA, aprovisionamiento controlado y least privilege. Whitmore insiste en que los AI agents con acceso privilegiado deben limitarse a los datos y aplicaciones imprescindibles para su tarea, y que deben existir controles para detectar rápidamente comportamientos anómalos o agentes “rogue”.
Fuentes y referencias
- Palo Alto Networks: 2026 Cyber Predictions
- Gartner: predicción de adopción de AI agents en apps empresariales
- Anthropic (fuente oficial)
El mensaje para 2026 es claro: la adopción masiva de automatización agentic puede mejorar productividad y operaciones de ciberdefensa, pero los AI agents con acceso privilegiado elevan el riesgo de forma estructural si se despliegan como “superusers” sin una capa madura de control, trazabilidad y respuesta ante abuso.



