Subida del precio de DRAM para servidores Impacta presupuestos de infraestructura en 2026
La Subida del precio de DRAM para servidores se ha convertido en un nuevo factor de presión para los presupuestos de infraestructura IT: analistas del canal advierten de incrementos que ya se notan en componentes y que, a medida que se agoten los inventarios, se trasladarán con más fuerza a servidores, sistemas de almacenamiento y equipamiento de red durante el primer trimestre de 2026.
Según datos de mercado de distribución recopilados por la firma de análisis Context, los precios de módulos de RAM en capacidades habituales (16 GB, 32 GB, 64 GB y 128 GB) subieron de media un 63% entre septiembre y diciembre de 2025 en Europa, tras incrementos aplicados por fabricantes y marcas del ecosistema de memoria.
Subida del precio de DRAM para servidores: qué está ocurriendo en la cadena
Aunque el shock de precios se origina en el componente, su propagación por la cadena de suministro no está siendo uniforme. Context señala que los grandes OEM han registrado, por ahora, aumentos más moderados en memoria “enterprise”, en torno al 28% en el mismo periodo, apoyados por inventarios y contratos previos que han amortiguado parte de la subida.
Esa amortiguación también explica por qué el impacto en sistemas completos ha sido limitado hasta la fecha: en diciembre, el precio de los servidores como producto final habría repuntado en una horquilla aproximada del 5% al 10%, pese a que la materia prima clave (DRAM) avanzaba mucho más rápido.
El efecto inventario se agota en semanas
La lectura principal para responsables de infraestructura es temporal: el “colchón” de inventario comprado a precios anteriores está cerca de agotarse. Context anticipa que, cuando los vendors deban reponer DRAM a niveles actuales, los incrementos podrían reflejarse con mayor claridad en precios finales de infraestructura en los próximos tres meses.
Presión adicional: SSD y HDD también suben
La Subida del precio de DRAM para servidores no llega sola. Context añade que el coste por gigabyte de componentes de almacenamiento (tanto SSD como HDD) habría aumentado entre un 30% y un 40% desde septiembre. En la práctica, este doble empuje (memoria + almacenamiento) eleva el riesgo de que el aumento de costes sea acumulativo en configuraciones típicas de datacenter.
Para equipos de compras y finanzas, esto complica la planificación de renovaciones (“refresh”) o ampliaciones de capacidad: incluso si el compute se mantiene estable, el escalado de RAM y storage —dos partidas especialmente sensibles en servidores para virtualización, bases de datos y AI workloads— puede alterar el TCO esperado.
Impacto potencial en cloud y servicios gestionados
Otro frente a vigilar es el de los hyperscalers y proveedores de Cloud Computing. Si el coste de DRAM y storage se mantiene alto, la presión podría trasladarse a estructuras de precios de servicios (directamente o vía condiciones comerciales), especialmente en instancias con alta densidad de memoria o servicios con fuerte dependencia de almacenamiento.
En un mercado donde los ciclos de aprovisionamiento y los acuerdos a largo plazo pueden retrasar la traslación, la variable clave será la velocidad de rotación de inventario y la necesidad de comprar componentes al nuevo nivel de precios.
Contexto industrial y fuentes oficiales
El mercado de DRAM y su disponibilidad se ven influenciados por decisiones de fabricación, asignación de capacidad y demanda de segmentos como servidores, PC y aceleración para AI. Para el contexto de producto y ecosistema, pueden consultarse referencias de fabricantes y plataformas industriales como Samsung Semiconductor (DRAM) y Micron (DRAM products).
Además, los OEM ajustan sus listas y configuraciones conforme a disponibilidad y coste de componentes, por lo que conviene seguir los canales oficiales de proveedores de infraestructura como Dell Technologies (Servers) o HPE (Servers).
En resumen: la Subida del precio de DRAM para servidores ya ha tensionado el coste de componentes y, a medida que se diluya el efecto inventario, amenaza con incrementar de forma más visible el precio de la infraestructura enterprise (servidores, storage y networking) a corto plazo.



