Microsoft y OpenAI: el riesgo de capex en GPUs presiona a Wall Street
El riesgo de capex en GPUs por la exposición de Microsoft a OpenAI volvió al centro del debate tras los resultados del segundo trimestre fiscal: pese a un fuerte crecimiento de beneficios e ingresos, la reacción del mercado fue negativa y la acción cayó un 6% en el after-hours, con analistas cuestionando la concentración de compromisos cloud ligados a grandes desarrolladores de modelos y el coste de la infraestructura necesaria para servirlos.
Microsoft reportó beneficios de 38.5 mil millones de dólares, un 60% más interanual, sobre ingresos de 81.3 mil millones. Sin embargo, el foco de la conferencia con analistas no fue el crecimiento, sino la sostenibilidad financiera de la expansión de capacidad para AI y Cloud Computing, especialmente cuando una parte material del negocio depende de clientes que aún no han demostrado rentabilidad consistente.
Backlog y RPO: por qué el riesgo de capex en GPUs por la exposición de Microsoft a OpenAI inquieta
El detonante principal fue el nivel de concentración en la cartera de compromisos: Microsoft indicó que el 45% de su backlog de 625 mil millones de dólares es directamente atribuible a OpenAI. Esa cifra elevó la presión sobre la compañía para justificar que la demanda de cómputo seguirá siendo estable y cobrable durante el ciclo de vida útil del hardware acelerador (GPUs y CPUs) que se está desplegando masivamente en Azure.
En el contexto de la reestructuración de OpenAI como public benefit corporation, Microsoft también reveló que OpenAI se comprometió a adquirir 250 mil millones de dólares adicionales en servicios de Azure. A cambio, Microsoft renunció al right of first refusal como proveedor preferente de cómputo para OpenAI, un matiz relevante para entender cómo podría evolucionar la relación a medida que OpenAI diversifique proveedores.
Fuente oficial: Microsoft: The next chapter of the Microsoft-OpenAI partnership.
Capex récord y hardware acelerador: el lado duro del riesgo de capex en GPUs por la exposición de Microsoft a OpenAI
Microsoft reconoció un capex de 37.5 mil millones de dólares en el trimestre. Según la explicación ofrecida a analistas, aproximadamente dos tercios de ese gasto se destinan a activos de depreciación rápida, como GPUs y CPUs, con una ventana aproximada de seis años para generar retorno económico. Esa dinámica es especialmente sensible en ciclos de inversión en infraestructura de AI, donde la obsolescencia tecnológica y los cambios en la demanda pueden alterar el perfil de amortización real.
La dirección financiera defendió que buena parte del hardware ya está “vendido” vía contratos que cubren la mayor parte de la vida útil de los equipos, enmarcando la guía de Azure como una guía de capacidad asignada para entregar ingresos. Aun así, el mercado se mantiene escéptico: que existan compromisos contractuales no elimina por completo el riesgo de impago o renegociación si los clientes afrontan estrés financiero o si el coste unitario del cómputo cambia de forma abrupta.
Anthropic también entra en la ecuación
Más allá de OpenAI, Microsoft ha incrementado su exposición a otros actores del ecosistema. La compañía firmó un compromiso de 30 mil millones de dólares en capacidad de cómputo de Azure con Anthropic, con una intención adicional de soportar el despliegue de hasta un gigavatio de capacidad. El acuerdo incluyó inversiones por parte de Nvidia y Microsoft hacia Anthropic, lo que subraya el modelo híbrido actual: ventas de cómputo a gran escala, pero acompañadas por financiación a los propios compradores del cómputo.
Fuente oficial: Microsoft, NVIDIA and Anthropic announce strategic partnerships.
Qué significa para Azure y para el mercado
La preocupación de los inversores puede resumirse en una frase: el riesgo de capex en GPUs por la exposición de Microsoft a OpenAI crece cuando una parte sustancial de los compromisos de ingresos depende de empresas de AI que queman capital, y cuando el coste de servir esos contratos obliga a desplegar infraestructura acelerada a una escala sin precedentes. Además, algunos despliegues de capacidad están asociados a plataformas concretas de Nvidia (como Grace Blackwell y Vera Rubin), lo que añade dependencias de supply chain, disponibilidad y ciclos de producto del principal fabricante de aceleradores del sector.
De cara al tercer trimestre, Microsoft prevé ingresos entre 80.65 y 81.75 mil millones de dólares (15% a 17% interanual) y anticipa un capex inferior al del trimestre anterior por variaciones normales en los build-outs de infraestructura cloud y por el calendario de entregas vinculadas a finance leases.
Conclusión
En un trimestre de cifras históricas, Microsoft se encontró con una pregunta incómoda: cuánto del crecimiento de Azure está realmente diversificado y cuánto depende de un puñado de “mega-inquilinos” de AI. Mientras el mercado digiere la magnitud del backlog asociado a OpenAI y el nivel de inversión necesario para sostenerlo, el riesgo de capex en GPUs por la exposición de Microsoft a OpenAI se consolida como uno de los indicadores clave a vigilar en 2026 para evaluar la resiliencia financiera de la estrategia de infraestructura de AI en la nube.



