Subasta de energía para datacenters de IA en PJM: Trump presiona para que Big Tech financie nueva generación base
La subasta de energía para datacenters de IA se ha convertido en el nuevo frente entre la expansión acelerada de la infraestructura de IA y la política energética de EE. UU.: la administración Trump pide que las grandes tecnológicas asuman el coste de nueva generación eléctrica de carga base mediante contratos a largo plazo, con el objetivo declarado de evitar que el aumento de demanda de los datacenters se traslade a la factura doméstica.
Según el Departamento de Energía (DoE), el secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum (ex ejecutivo de Microsoft), se reunieron con gobernadores del Atlántico medio para presionar a PJM Interconnection —uno de los mayores operadores de red del país— a fin de que convoque una subasta de emergencia que movilizaría en torno a 15.000 millones de dólares para cubrir el crecimiento de demanda asociado a nuevos proyectos de datacenters orientados a IA.
Por qué PJM es el epicentro de la subasta de energía para datacenters de IA
PJM opera un mercado eléctrico con una de las mayores concentraciones de datacenters de EE. UU., en una región donde la escala de los nuevos “bit barns” ya supera con frecuencia los 100 MW por emplazamiento. En paralelo, compañías del ecosistema de IA y plataformas digitales han explorado campus de varios gigavatios, elevando el debate sobre quién paga la expansión de red, la capacidad firme y los refuerzos de infraestructura necesarios para sostener cargas continuas.
El DoE sostiene que la subasta se justifica, entre otros factores, por la retirada de capacidad: PJM habría sacado de servicio 17 GW entre 2020 y 2025. Parte de esa capacidad procede de centrales térmicas de carbón, una tecnología que Trump ha defendido públicamente como parte de su visión de “energía fiable” para la reindustrialización y la carrera de IA.
Cómo funcionaría el esquema: contratos a 15 años y generación “baseload”
La propuesta, tal y como la describe la administración, busca asegurar nueva generación de carga base (baseload) con contratos a 15 años financiados por grandes consumidores —principalmente hyperscalers y operadores de datacenters— para aportar potencia firme “around-the-clock”. En términos prácticos, el planteamiento pretende reasignar el riesgo: que la inversión para añadir capacidad no recaiga de forma indirecta en los consumidores residenciales vía tarifas, sino en quienes disparan la demanda.
En un documento oficial, el DoE defiende que la trayectoria previa habría supuesto una “energy subtraction” por el cierre de fuentes de carga base como carbón y gas natural, en un momento en el que la IA y la reindustrialización exigirían suministro continuo y sin interrupciones.
La respuesta de PJM: acelerar un “backstop procurement” tras la última subasta
Tras las peticiones de la administración, el consejo de PJM publicó una carta en la que instruye a su equipo a desarrollar una propuesta para “acelerar y ejecutar” una compra de respaldo (backstop procurement) que complemente su última subasta de capacidad. Aunque el movimiento no equivale automáticamente a aprobar la subasta de emergencia en los términos exigidos por Washington, sí indica que PJM evalúa mecanismos para responder a grandes adiciones de carga.
Industria: “bring your own power”, gas como puente y apuestas por nuclear
La idea de que los datacenters “traigan su propia energía” (bring your own power) ha ganado tracción: desde nuevas plantas de generación a gas como solución relativamente rápida, hasta el uso de generación portátil como parche temporal. A más largo plazo, hyperscalers han realizado movimientos hacia nuclear, incluyendo acuerdos o inversiones en startups vinculadas a Small Modular Reactors (SMR).
Microsoft, por su parte, ha formalizado públicamente compromisos para “pay its way” con el fin de que los clientes de utilities locales no acaben asumiendo costes asociados a la integración de nuevas cargas de datacenter.
Cuellos de botella: turbinas y generadores con listas de espera hasta 2030
El contexto industrial añade fricción: el equipamiento necesario para desplegar nueva generación a gas se enfrenta a restricciones de supply chain y disponibilidad, con plazos que, según el artículo original, pueden estirarse hasta 2030. En paralelo, incluso los escenarios más optimistas sitúan los primeros SMR comerciales hacia el final de la década, lo que reduce el margen de respuesta a corto plazo.
Implicaciones: quién paga la factura de la IA
El trasfondo de la subasta de energía para datacenters de IA es político y económico: existe preocupación por el efecto de grandes cargas continuas en precios mayoristas, inversiones en transmisión/distribución y, finalmente, tarifas. El debate ya ha escalado en el Capitolio: un grupo de senadores demócratas abrió una investigación sobre el aumento de tarifas pese a afirmaciones de operadores de datacenters de que no estarían impulsando subidas para los consumidores.
Trump también ha enmarcado el asunto como una línea roja de coste de vida, insistiendo en que no quiere que los estadounidenses paguen más por la electricidad debido a los datacenters.
Fuentes y enlaces de referencia
- Departamento de Energía de EE. UU.: comunicado sobre la subasta de emergencia
- PJM Interconnection: sitio oficial del operador de red
- Microsoft: blog corporativo (posicionamiento y compromisos públicos)
En los próximos meses, el diseño final y la aprobación regulatoria marcarán si la subasta de energía para datacenters de IA se consolida como un nuevo modelo de financiación de capacidad firme en EE. UU. o si queda en una medida puntual para PJM, en plena carrera por alimentar la expansión de la infraestructura de IA sin trasladar el coste al usuario final.



